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viernes, 21 de junio de 2013

Lecturas de la primera bucólica de Virgilio por parte de autores modernos

A menudo los temas de investigación nos buscan a nosotros. Esto es lo que me ha ocurrido al indagar en las lecturas que algunos autores fundamentales de la literatura moderna han hecho de la primera bucólica del poeta Virgilio. Primero fue Borges, luego Machado, y ahora Eça de Queiroz. Diferencias y sutiles coincidencias pueblan este inédito recorrido de tres grandes autores en torno a unos versos pastoriles que han articulado la tradición literaria de Occidente. POR FRANCISCO GARCÍA JURADO HLGE
Dice Ernst Robert Curtius que la Eneida no basta para conocer a Virgilio, pues la influencia de las Églogas ha sido tan grande como la de aquella: «Desde el primer siglo del Imperio hasta la época de Goethe, la enseñanza de la literatura latina comenzaba con la lectura de la primera égloga; no es exagerado afirmar que quien no tenga en la cabeza este poemita no tendrá tampoco la clave de la tradición literaria europea.» (Ernst Robert Curtius, Literatura europea y Edad Media latina (1), México, F.C.E., 1988, p. 273). Esta lectura escolar de una composición virgiliana, a menudo hecha de memoria, recorre obras como la de Borges, o enriquece con alguna cita puntual los textos de Machado. Eça de Queiroz recurre a ella tanto para su cuento "Civilizaçao" como para su novela póstuma titulada A cidade e as serras. En algún momento, además, haré una suerte de mapa de lectura de la bucólica a partir de estos autores modernos. Si a Borges le apasiona el lentus in umbra, a Machado le llama poderosamente la atención el candidior postquam tondenti barba cadebat y a Eça de Queiroz el Fortunate senex, que cambia a Fortunate Jacinthe. Son muchos más los recuerdos de esta lectura, como las sutiles evocaciones que los tres autores hacen del irrepetible final de la composición, verdadero germen del paisaje como forma de sentimiento ("ya a lo lejos humean las chimeneas de las casas, y se hacen más grandes las sombras desde las altas montañas"). En cualquier caso, se trata del estudio de una lectura que se muestra como algo esencialmente vital, más allá de cualquier culturalismo. En diciembre de 2013, en el II congreso internacional de Tradición clásica y literatura portuguesa, que se celebrará en la Universidad de Lisboa, tendré ocasión de mostrar parte de estos resultados. FRANCISCO GARCÍA JURADO