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miércoles, 28 de agosto de 2013

Julien Benda: Propercio, o los amantes del Tíbur

El paso del tiempo nos hace cada vez más reacios a los nuevos libros y, por el contrario, nos hace sentir lo ya leído como una suerte de patria, llena de nostalgia y de buenos recuerdos. Quienes me conocéis algo sabéis que que no soy lector de estos libros que están en los grandes almacenes, y dado que no me dejo guiar por las modas, me congratulo de poder tener, al menos, este reducto de libertad en una faceta no poco importante de mi vida interior. El libro que ahora os presento representa esa libertad lectora que va más allá de los espacios y de los tiempos. POR FRANCISCO GARCÍA JURADO. HLGE.
El caso es que di hace tiempo con una obra ciertamente extraña, que ya he visto en algún lugar clasificada como novela histórica. Julien Benda (1867-1956) es un autor con relativa fama en el panorama literario francés de la primera mitad del siglo XX. Posiblemente se trata de uno de los primeros intelectuales conscientes de serlo. Es notable, sin embargo, el desinterés que hoy reina ya por autores como este. Sus Memorias de un intelectual (Madrid, Espasa, 2005) se pusieron a la venta en la sección de ofertas de la Casa del libro. Pues bien, yo os voy a hablar de una obra todavía menos conocida y explorada, como la que dedica nada menos que al poeta latino Propercio. Una vez leída, me di cuenta de que se trataba, más bien, de una suerte de ensayo literario, donde el autor reflexiona, ante todo, acerca de la distancia que se crea entre la fría historia literaria, con sus datos y fechas, y la vida que hay dentro de las mismas obras. El libro comienza cuando el propio autor declara que tiene un bonito tema sobre el que escribir, precisamente Propercio, uno de los poetas latinos más modernos en su concepción del amor. En una primera intención, el planteamiento parece ser muy filológico, pues lo que se pretende hacer es un estudio de historia literaria romana sobre las fuentes alejandrinas de la elegía latina y la época de los poetas augusteos. Sin embargo, una misteriosa voz asalta al autor, animándole a que entre en los misterios del alma y la pasión del poeta. A lo largo del ensayo termina hablándonos el mismo poeta romano, pero también, en un alarde literario que me recuerda a las Heroidas de Ovidio, hace lo propia Cintia, quien reprocha al poeta una serie de cosas, y no sin razón. El libro, además, hace una exquisita selección de poemas de Propercio y supone un paseo relajado por la poesía de nuestro elegíaco. Creo, sinceramente, que se trata de una obra que responde a la perfección a la idea que he propuesto en otros lugares acerca de una historia no académica de la literatura. Asimismo, la existencia de este libro me ha permitido articular un lazo explícito que liga a Proust con Propercio desde el punto de vista de la compleja relación literaria entre ambos autores. Propercio sigue estando en el horizonte literario de la gran literatura del comienzos del siglo XX. No hay más que pensar en el Homenaje a Sexto Propercio escrito por Ezra Pound. Gracias a autores como Goethe o Leopardi, el poeta de Asís pasó a incorporarse a la literatura moderna. Y durante mi lectura anhelaba que Julien Benda citara a Proust. Pues bien, cuando Cintia habla al propio Benda dice algo tan significativo como lo siguiente: "Le sentiment qu'il a déjá, comme votre Proust et autres déments, que l'amour est insipide dans le bonheur!" ¡Propercio y Proust equiparados en una ficción! ¡Ambos locos, pues no creen que exista el amor cuando hay felicidad!
La lectura de Benda ha supuesto toda una experiencia literaria. Egoístamente, me alegra saber que estos libros recónditos son privilegio de los happy few, de quienes sabemos todavía quién es Propercio y de cómo este poeta construyó una suerte de gramática del amor, una gramática que se repite con el tiempo, con su secuencia de encuentros, enamoramientos, celos y separaciones, tanto en la literatura como en la propia vida. Sin duda, Julian Benda va a ocupar un lugar destacado en la historia no académica de la literatura latina que poco a poco preparo dentro de mi cabeza. Francisco García Jurado H.L.G.E.